Si en el universo de las palabras que componen nuestra preciosa lengua, existiera la posibilidad de elegir una sola que fuera capaz de explicar la ascensión a los cielos o la condena a los infiernos, esa sería la palabra AMOR. Dicha palabra, no solo nos da la fuerza para enfrentarnos a nuestros miedos y nos ayuda a extraer lo más positivo de cada uno/a para lograr ser mejores, sino que además desafía al temor que tenemos todas las personas a ser auténticos, a conseguir llegar a ser la mejor versión de uno mismo. Aunque también, por otro lado, es capaz de hacer de un alma cuerda, un fantasma devorado por la locura.

Como ya dijimos en el artículo anterior (La comprensión del guerrero) una de las claves para ser una persona exitosa en la vida reside en cuidar tus relaciones con los demás. La forma en la que nos comunicamos, no solo con nosotros mismos sino con el prójimo, es un factor clave a la hora de mantener en correcto orden y funcionamiento ese vínculo que nos une con el resto de personas que tenemos a nuestro lado y la principal arma que poseemos para mimar y hacer que perduren esos lazos, es el amor.

Amor

Es cierto que este sentimiento está muy desvirtuado en los tiempos que vivimos y seguramente dependiendo de a quien le preguntásemos, nos podrían dar una definición u otra de su significado. Lo que sí es seguro es que dependerá en gran medida, como siempre, de la “gafas” con las que vemos las cosas e interpretamos la realidad.

Un buen punto de partida, para entender mejor el concepto de amor, y empezar a amar incondicionalmente a los demás, sería aceptar y reconocer la idea básica y universal de que todos somos seres humanos y como tales, existe algo que siempre formará parte de nuestra esencia.Todos queremos y necesitamos en lo más profundo de nosotros, y de una manera incondicional, ser escuchados, comprendidos y aceptados.

Por eso, el amar, es algo más que simplemente dar cariño, respeto y comprensión al prójimo. Consiste en salir de nosotros mismos, de esa necesidad que acabamos de comentar y ponernos al servicio de los demás. Tenemos o debemos comprender que, el error y la imperfección forma parte de la condición humana, y solo a través de ellos se avanza en el conocimiento y en el aprendizaje del verdadero significado de amar. A través de esta vía podemos demostrar que el amor más puro abre puertas y hace que los largos caminos se tornen mucho más cortos.

Hay una frase célebre que nos puede ayudar a comprender mejor lo que hemos expuesto anteriormente y que dice más o menos así:

“Ámame cuando menos lo merezca porque será cuando más lo necesite”

Todos somos capaces de amar cuando los vientos soplan a favor de nuestra embarcación, pero reflexiona y pregúntate. Cuando mis intereses se vean afectados, cuando crea que se está cometiendo una injusticia, cuando piense que no se me está escuchando ni valorando, cuando opine que la persona que mejor debería portarse conmigo, aquella de cuyo amor incondicional no cuestiono, rompa mis sentimientos y me falle …. ¿Seré capaz de sentir empatía por ella? ¿Seré capaz de perdonarla y seguir haciendo cosas interesantes con ella? Si la respuesta es sí, enhorabuena, llevas mucho del camino recorrido.

Seguramente, ya conozcas las mil y una caras que puede tener esta hermosa acción. Tal vez recuerdes con especial cariño y melancolía el amor en el abrazo de alguno de tus padres o de alguien muy importante para ti.La sensación que recorrió tu cuerpo la primera vez que miraste a los ojos a tu primer amor, e incluso esa respiración acelerada que pensabas que te arrancaría el corazón del pecho cuando te enteraste de que le gustabas a esa persona con la que siempre habías soñado. Estoy convencido también, de que ahora mismo te asaltaran recuerdos y vivencias que te hicieron perder cualquier atisbo de esperanza en el amor. Por ejemplo, la primera vez que te rechazaron, o pusieron fin a una relación. Aquella otra ocasión en la que tu mejor amigo/a traicionó tu confianza o cuando descubriste, un buen día, que tus padres también son humanos y cometen errores. Y es que no hay mayor sensación de desilusión que la visión de un ídolo caído.

Teniendo todo esto en cuenta, y comprendiendo que el amor es el responsable tanto de nuestro sufrimiento como de nuestra dicha, entonces, si gozamos tanto como sufrimos, dando y recibiendo amor ¿Cómo es posible que aún podamos plantearnos que el amor es la herramienta más poderosa para tratar con las personas? Para responderte a esta pregunta citaré las palabras de la escritora y poeta americana, Maya Angelou que decía:

“He aprendido que la gente olvidará lo que le dijiste y lo que hiciste, pero nunca olvidará lo que les hiciste sentir”

Protección

Es muy humano y comprensible que llegados a este punto en el camino te preguntes ¿El amor me protegerá de la maldad de las personas? Y aquí es donde entra en juego la errónea creencia en la premisa de que la personas poseen una maldad natural de la que tenemos que protegernos.

Te diré algo que quizás te extrañe y que posiblemente ignores, pero quiero que sepas que el ser humano no es malo por naturaleza y que todos nacemos con una capacidad innata para amar al prójimo. Si no me crees, haz un ejercicio que a lo mejor te puede servir para motivarte y dejarte atravesar por esta idea tan esperanzadora. Una mañana o una tarde, llégate un jardín de infancia, una escuela infantil o un parque de juegos para niños. Observa, sin ningún tipo de juicio de valor, como interactúan entre ellos, como cooperan, como se divierten y como mantienen su felicidad. Puede que en alguna ocasión existan diferencias de algún tipo, pero lo más motivador y revelador de todo esto es que esas pequeñas “crisis” se resuelven y vuelven al principio, sin rencores sin remordimientos y sin medias tintas.

Ahora dime. Si estos seres tan pequeños y sin apenas recursos intelectuales son capaces de crear estos vínculos tan sanos ¿Cómo es que nosotros, con todas las capacidades de las que disponemos, no somos capaces de hacerlo también?

Una de las herramientas que podríamos usar y que, a mí personalmente es una de las que más me gusta manejar, es la que yo llamo la visión especial de las personas que orquestan nuestros seis sentidos. Y te preguntarás ¿En qué consiste esa visión?

Yo, cuando conozco a alguien veo a dos tipos de persona; una, la persona que es, y otra, la que está llamada a ser, la que sería si dejara a un lado sus inseguridades y sus miedos y dejara fluir su verdadero yo, libre de las cadenas de prejuicios y rencores. Esta es, sin excepción alguna, la manera que tienen de amar los verdaderos líderes que nos ha regalado nuestra historia. Gente que hacía uso de la versión más pura de amor para transformar, a alguien sometido por sus debilidades, en verdaderos gigantes, en auténticos héroes, o como decía Platón:

“No hay hombre tan cobarde a quién el amor no haga valiente y transforme en héroe”.

Amor pareja

Es, en estos instantes de nuestra reflexión, cuando nos tenemos que parar a pensar en la parte más oscura del amor, y una de las razones que tenemos para no hacer de la práctica del amor, la bandera que guie nuestros pasos. A veces, la frustración, el desánimo, la sensación de impotencia, apartan al más noble de dicho camino y es que desgraciadamente en los tiempos que corren aun pensamos que la persona que más se hace respetar y a la que menos daño hacen es aquel tipo de persona dura y fría que usa el amor según su escala de valores.

El amor es algo que se une a nosotros desde el primer momento de nuestra concepción, y como tal, es innato al igual que nuestros sentidos, pero que forme parte de nosotros no quiere decir que no tengamos que familiarizarnos con él, practicarlo y mejorarlo.

¿Cómo crees que aman todas esas personas que han dejado una huella imborrable en la historia? Pues usando, esa visión especial de las personas que orquestan sus seis sentidos:

La vista,a través de nuestra mirada es el espejo en el que se buscan los demás, por eso nuestra mirada no solo debe ser sincera sino también compasiva. Del prójimo solo somos capaces de conocer aquello vemos o que suponemos a través de las acciones de esa persona, pero solo a través del respeto y la compasión seremos capaces de ver a los demás sin prejuicios ni críticas, buscando siempre la mejor versión de ese ser.

El olfato,es sin lugar a dudas el mejor de todos nuestros sentidos para evocar recuerdos y el mejor punto de partida para predisponernos a trabajar. A partir de esos recuerdos podemos asentar las bases de las emociones que queremos tener en ese momento en nuestra vida. Este sentido es el encargado de crear un estado emocional adecuado, sin presiones ni ataduras, que elevará nuestro potencial creativo a niveles que muchos de nosotros no sabíamos ni siquiera que existían.

El gusto, es el que nos hace saborear las mieles de la victoria. A través de este sentido y en armonía con los besos podemos contribuir a estados emocionales que nos ayuden a despertar la creatividad, la pasión y el optimismo.

El oído, nos permite escuchar a los demás. Los grandes líderes a lo largo de la historia hubo un momento en el que tuvieron que ser humildes y dejarse aconsejar para avanzar y conseguir sus metas.

El tacto y nuestra capacidad para tocar y abrazar es una potente arma que, aunque se ha de usar con cuidado nos servirá para crear una sensación de bienestar y confianza en el otro que rara vez no funciona.

La intuición …. El sexto de nuestros sentidos. Los científicos cuentan que este sentido encubierto y del que se fía hasta el último momento nuestra mente ha sido el principal culpable de que estemos aquí hoy. Hagamos uso de él como punto de partida, pero elevándolo a niveles que traspasen el juicio y nos hagan ver más bien la mejor versión de todos los que nos rodean.

Desde el día en que nacemos, hasta nuestro último aliento, la música va de la mano en nuestras vidas. Cojamos lo mejor de nuestros sentidos, lo mejor de nuestro ser y creemos nuestra propia sinfonía. No esperemos a que los demás pongan armonía en nuestro camino y seamos cada uno de nosotros nuestros propios intérpretes al servicio del amor. Solo así conseguiremos empezar a cambiar verdaderamente las cosas.

Estoy deseando escuchar tu propia sinfonía.

Puedes dejarnos tu respuesta justo aquí abajo en los comentarios, a través de nuestro formulario de contacto o en las redes sociales cuyos links tienes inmediatamente.

Te veo en el camino!!, un abrazo.

Álex García