Pasión en el corazón, templanza en el espíritu y fortaleza en la acción. Esas serían las tres palabras mágicas que yo usaría como mantra al comienzo de una aventura, y sin ningún atisbo de duda, la combinación perfecta que, en mi humilde opinión, deberían de tener todos los proyectos, o como a mí me gusta llamarlos, todos los “sueños”.

La pasión hace que vibres con lo que llevas a cabo, que te sientas la persona más importante y más especial del mundo. Te da fuerzas en los momentos de flaqueza y motivos para no abandonar cuando el miedo te impide avanzar y te sientes cansado y abatido por los obstáculos en tu travesía.

La templanza te mantiene en un continuo orden de tu gestión emocional, porque es muy fácil mantenerse alegre en los momentos de bonanza y felicidad, pero el gran reto, lo que diferencia a los héroes de las personas comunes, es el saber cambiar las circunstancias cuando la adversidad llega a tu vida, y ser un ejemplo vivo de resiliencia y longanimidad.

La fortaleza es el poder interno que gobierna nuestra voluntad. Es lo que alimenta nuestro coraje, es el que nos mantiene en la dirección correcta, y hace que no perdamos el rumbo en nuestro viaje.

Si te paras un instante a pensar en la gente que consigue todo aquello que se propone, en las personas que tienen éxito en la vida y en aquellas otras a las que los infortunios siempre salen a su encuentro y siempre tienen una explicación lógica para lo que no alcanzan a conseguir ¿Dónde crees que estriba la diferencia?, ¿Qué crees que hace a unas personas víctimas de sus consecuencias y a otras protagonistas de sus logros? ¡Te lo diré! no es, ni más ni menos, que la acción. El comenzar a caminar con paso firme y sin mirar atrás. Son todas aquellas personas que conocen la diferencia vital entre el “quisiera ir a …” y el “estoy en el camino hacia …”. Lo que nos lleva a la palabra “Tao” la cual da forma a nuestra creación, y es el principio básico de donde nace nuestra idea.

Primero comenzaré explicándote que la palabra “Tao” es un término chino muy antiguo que, aunque puede, y de hecho tiene, toda una filosofía propia detrás de ella, podríamos reducir su significado como “vía” o “camino”. Yo descubrí esta palabra por primera vez cuando cayó en mis manos uno de los libros más brillantes que he leído de filosofía oriental y uno de los pilares del taoísmo, El Tao te Ching de Lao Tse (el viejo sabio).

Tu destino

Algunos traductores, de una manera más tardía, pasaron a describir esta palabra como “el camino celeste” y lo correspondían simbólicamente con la vía láctea. Si queremos, además, encontrar un símil actual y humano para explicar el concepto de taoísmo, un taoísta sería el individuo soñador e inconformista, un alma inquieta y vagabunda unida física y espiritualmente a la naturaleza. Te prometo, que intenté durante muchos días con sus noches, encontrar una palabra que pudiera explicar mejor este propósito en el que hoy nos encontramos, pero te aseguro que me resultó imposible.

Y ahora te pregunto ¿Cuándo fue la última vez que miraste al cielo buscando tu camino celeste? ¿Eres de los que caminan la misma senda que otros antes que tú o te abres paso sobre tu propio camino? Cada vez que me hago esta pregunta me viene a la mente el poema de Robert Frost de “El camino no elegido”:

Dos caminos se bifurcaban en un bosque amarillo,
Y apenado por no poder tomar los dos
Siendo un viajero solo, largo tiempo estuve de pie
Mirando uno de ellos tan lejos como pude,
Hasta donde se perdía en la espesura;
Entonces tomé el otro, imparcialmente,
Y habiendo tenido quizás la elección acertada,
Pues era tupido y requería uso;
Aunque en cuanto a lo que vi allí
Hubiera elegido cualquiera de los dos.
Y ambos esa mañana yacían igualmente,
¡Oh, había guardado aquel primero para otro día!
Aun sabiendo el modo en que las cosas siguen adelante,
Dudé si debía haber regresado sobre mis pasos.
Debo estar diciendo esto con un suspiro
De aquí a la eternidad:
Dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo,
Yo tomé el menos transitado,
Y eso hizo toda la diferencia.

Robert Frost

 

Es increíble el final del poema ¿verdad? “… yo tomé el menos transitado de los dos, y eso fue lo que marcó la diferencia”. En eso consiste el contraste entre los sueños que se cumplen y los que no consiguen superar el plano de las ideas, simple y llanamente. Eso es lo único que te separa de tu próximo éxito. Primero el saber donde te encuentras y entender cuál es tu situación actual. Segundo, visualizar tu sueño, cuál es tu vocación, esa chispa vital que llevas dentro y que te hace sentir que eres la mejor versión de ti mismo. Y, por último, mirar al cielo en busca de tu “camino celeste” y ponerte a caminar. Y por favor, no tengas jamás miedo de tus sueños. Créeme, no existen sueños pequeños ni grandes, sólo los tuyos propios de los cuales no deberías de avergonzarte.

Como decía Martin Luther King Jr. “Si alguien está llamado a ser un barrendero, debería barrer las calles como Miguel Ángel pintaba, Beethoven componía o como Shakespeare escribía poesía. Debería barrer las calles tan bien que todos los habitantes del cielo y de la tierra se detuvieran para decir: << Aquí vivió un gran barrendero que hizo de la mejor manera posible su trabajo>>”.

Al contrario de lo que muchas personas pudieran pensar y con muy válidas razones, creo que es precisamente en esta época tan turbulenta, cuando nos urge creer en los sueños y tener fe y esperanza en todo lo que nos rodea. La fe es un arma realmente poderosa, ya lo decía Virgilio, “Pueden porque creen que pueden y no porque sepan que pueden”. Es verdad que nuestros días se llenan de maldades y crueldad, de desengaños y bajezas que muestran la peor cara del hombre, pero también hay historias de superación, hay buenas acciones, personas completamente altruistas que se sacrifican por amor, y recuerda que donde hay maldad, hay bondad, donde hay noche, hay día, donde hay muerte hay vida y donde hay vida hay poesía.

Con el paso de los años se han escrito infinidad de poemas y tú, al igual que el poeta, con el caminar hacia tus sueños vas creando la métrica de tu propio sino. Esa musicalidad es imposible que pase inadvertida a los ojos de los que te siguen en tu ruta, así es que ya sólo cabe preguntar …

¿Cuál será ese verso que marque tu destino?

Puedes dejarnos tu respuesta justo aquí abajo en los comentarios, a través de nuestro formulario de contacto o en las redes sociales cuyos links tienes inmediatamente.

Te veo en el camino!!, un abrazo.

Álex García